‘School In, Movie On’: la vuelta al cole es más divertida con las mejores películas
Superhéroes, genios de la informática y hasta los profesores se enfrentan al regreso a las aulas con cierto nerviosismo y expectación ante el curso nuevo. Qué mejor ocasión para sobrellevar esos nervios que con buenas películas.
Colegios, institutos y universidades han sido, tradicionalmente, escenarios ideales para ambientar películas de todo tipo. Podían ser dramas coming of age, comedias disparatadas y hasta historias de terror, pero las aulas ofrecen un entorno y unas convenciones lo suficientemente flexibles para acoger todos los géneros posibles. La vuelta al cole se hace más llevadera con las películas del especial ‘School In, Movie On’ de Sony Pictures en Casa, historias que tienen lugar en esos pasillos y que están protagonizadas por algunos de los actores más populares de Hollywood.
Hasta consiguen hacerse un hueco en la ceremonia de entrega de los Oscar, como hizo La red social en 2011. Ganó los de mejor guion (Aaron Sorkin), mejor banda sonora (Trent Reznor y Atticus Ross) y montaje (Angus Wall y Kirk Baxter), pero estuvo nominada también a mejor película y mejor director, un David Fincher que conseguía aquí uno de sus mejores trabajos.
Y eso que, a priori, nadie confiaba demasiado en una película que contaba el origen de Facebook y el ascenso meteórico de su creador, Mark Zuckerberg, desde su cuarto en las residencias universitarias del campus de Harvard hasta los impersonales edificios de oficinas de Silicon Valley, dejando por el camino amistades y creándose enemigos a diestro y siniestro.
Fue la película que consagró en Hollywood a Andrew Garfield, que da vida a Eduardo Saverin, ex amigo de Zuckerberg en la universidad que lo demandó por sostener que se había apropiado de su trabajo para poner en marcha la web.
El cole también hace reír
Las peripecias de Zuckerberg lanzando Facebook (y paseándose por Harvard en chanclas en pleno invierno) no entrarían dentro de las comedias que a menudo se ambientan en centros educativos. La universidad, por ejemplo, es terreno fértil para enredos sentimentales y situaciones divertidas a las que se llega cuando los personajes están empezando a encontrar su lugar en el mundo.
Y si de repente aparece alguien que les ayuda a encontrar dicho lugar a través de métodos de lo más peculiar, todavía mejor. Es lo que ocurre en Una conejita en el campus (2008), en la que Anna Faris interpreta a una chica que, al cumplir 27 años, es expulsada de la mansión de Playboy y se refugia en una fraternidad femenina cuyas integrantes son de las menos populares de su universidad. Eso, por supuesto, va a cambiar si siguen sus consejos para atraer a los chicos, para mejorar sus habilidades sociales y para superar las burlas del resto del campus.
El personaje de Faris puede ser, un poco, un pez fuera del agua en la universidad, aunque no tanto como los dos policías interpretados por Jonah Hill y Channing Tatum en las adaptaciones al cine de la serie 21 Jump Street.
En la segunda de esas películas, Infiltrados en la universidad (2014), Schmidt y Jenko se infiltran como estudiantes de una universidad donde deben descubrir quién está vendiendo una nueva y poderosa droga sintética. Pero aunque, ahora, trabajan mejor como compañeros, enseguida empezarán a juntarse con diferentes grupos en el centro: Schmidt conocerá a una alumna interesada en el arte y la poesía, mientras Jenko se hará amigo de los deportistas, y su investigación llegará a su punto álgido en las vacaciones de primavera, el famoso spring break en el que los universitarios se van a sitios de playa a tomar el sol e irse de fiesta.
Los directores de la cinta son dos veteranos de las comedias alocadas y diferentes como Christopher Miller y Phil Lord.
Porque los adultos en estas películas se comportan, a veces, peor que sus estudiantes. Un buen ejemplo es Bad Teacher (2011), una comedia en la que Cameron Diaz es una profesora con cierta afición a la bebida, a hablarles mal a sus alumnos y, en general, a ser bastante desastrosa.
Está decidida a seducir al profesor de música (Jason Segel) hasta que aparece un educador nuevo guapo y rico (Justin Timberlake) por cuya atención competirá con una compañera que es lo contrario a ella: formal y modélica, aunque demasiado entusiasta. Los enredos generados por estos distintos intereses amorosos harán el resto para provocar carcajadas.
Los superhéroes van al instituto
Pero no solo de comedias vive el género de películas de instituto. También tiene espacio para la acción más superheroína gracias a Spider-Man: Homecoming, relanzamiento del personaje del Hombre Araña en cine con Tom Holland interpretándolo todavía en el instituto (aunque uno especial, la Escuela Midtown de Ciencia y Tecnología).
Su Peter Parker hace tiempo que tiene superpoderes y, de hecho, ya ha participado en una misión con los Vengadores al ser reclutado por Tony Stark para que le eche una mano en la división generada en el grupo por los Acuerdos de Sokovia, que intentan controlar sus actividades. Sin embargo, no está preparado todavía para ser un Vengador de pleno derecho, por lo que regresa a su vida normal.
O casi normal, porque Peter dedica su tiempo libre a perfeccionar sus poderes y a compaginar su faceta de Spider-Man con la escuela y con sus amigos, Ned (Jacob Batalon) y MJ (Zendaya). Ninguno de los tres es de los populares del centro sino que, más bien, son los raritos empollones, pero acabarán enredados en una trama de venta ilegal de armas construidas a partir de tecnología alienígena.
Esa es la parte más superheroína al uso de una película cuyo director, Jon Watts, quiso imbuir del espíritu de las historias de adolescentes de John Hughes, un clásico del género, en todo el aspecto relacionado con el instituto y la amistad entre sus tres protagonistas.